historia Hijos de Ramón Rubal
Valores que guían nuestro trabajo
Compromiso con el medio ambiente Desde ’85
La historia de Hijos de Ramón Rubal S.L. se remonta a hace más de 85 años, siendo un referente en el aprovechamiento y gestión forestal en el norte de Galicia. Ubicada en Alfoz, en el corazón maderero de Lugo, la empresa abarca todo el proceso: corta, transporte, primera transformación y envío del producto final.
La madera procede principalmente de bosques de Asturias y del norte de Galicia, distribuyéndose tanto en el mercado nacional como en el internacional.
Fundada sobre los valores de seriedad, calidad y buen precio, esta empresa familiar ha sabido adaptarse a las nuevas tecnologías y mantener la gestión en manos de la familia. Hoy, la cuarta generación continúa impulsando la historia de Hijos de Ramón Rubal, preservando el legado de su fundador y su compromiso con la calidad y el medio ambiente.

Ramón Rubal funda la empresa como un pequeño taller de carpintería, heredando el oficio de ebanista de su padre. Con la colaboración de sus hijos, el negocio crece en los primeros años. Durante la Guerra Civil, la compañía se especializa en fabricar duelas para los barriles destinados al ejército, un trabajo que marca el inicio de su reputación en el sector de la madera.

En la década de los 40 se crea el aserradero propio, lo que permite iniciar la explotación forestal para garantizar el abastecimiento de materia prima. La empresa adopta el nombre de sus herederos, que mantienen y hacen prosperar el negocio a lo largo de las siguientes generaciones. En los 60, la introducción de motores eléctricos incrementa notablemente la productividad. Empieza entonces la exportación de madera a mercados nacionales e internacionales: primero por mar desde los puertos de la costa de Lugo y, más tarde, gracias a camiones de gran capacidad, mediante transporte por carretera.

La compañía da un salto importante con la construcción de un nuevo aserradero, un amplio parque para la recepción de troncos y varias naves de almacenamiento. En 2004, las instalaciones se amplían con una moderna línea de sierra circular y un secadero industrial que permite controlar de forma precisa la humedad de la madera, asegurando así una mayor calidad en el producto final.

En 2012 se incorpora una nueva línea de aserradero que incrementa la capacidad productiva en un 30%. Poco después, se instalan una nueva cámara de secado y un apilador automático. Durante este periodo, la empresa inicia procesos para la obtención del certificado ISO 18000 y la medición de la huella de carbono, evidenciando su compromiso con la seguridad laboral y la sostenibilidad.

Se acometen importantes mejoras: nuevo carro de aserradero que duplica la producción, dos cámaras adicionales de secado, una desdobladora de alta capacidad, un apilador de tablas más eficiente. Concretamente en 2020, la incorporación de un detector de metales y una canteadora automática en la línea de descortezado. Además, se proyecta la construcción de una nave para almacenar biomasa destinada a la caldera de los secaderos, reforzando la apuesta por energías renovables. Las mejoras en la línea de clasificado optimizan la calidad del producto y la eficiencia del proceso productivo.
